En este momento
"Tengo miedo. Te quiero, y mucho, pero no quisiera que te arriesgues erroneamente. Soy consciente de que me queda mucho por vivir. Estaba reflexionando el pasado es lo que vivimos, el presente lo que estamos viviendo, el futuro lo que viviremos, pero depende de las elecciones que hagamos en el pasado. Nunca sabremos con exactitud cuando será nuestro fin. Quizás sea dentro de cinco minutos, una hora, días, años, un año... En ese caso, ¿haríamos lo que realmente sentimos?
No quiero irme de esta vida sin hacer lo que siento. No me sueltes la mano, mi amor, necesito de tu tiempo, las risas, y los momentos de profundas charlas nocturnas mirando al cielo cubierto de estrellas.
Yo sé que hoy te quiero, y no me importa nada más."
¡¡¡Hola!!!
¿Cómo están? Ordenando mi habitación encontré una carta doblada en mi cajón de ropas. Sentí la necesidad de pasarla y subirla al blog. No sé por qué razón. Sólo les digo que siempre hay tiempo para otro final... Cuando las cosas no salen como nosotros esperábamos, pasa el tiempo y se ven las cosas con más claridad. Hay despedidas o actitudes que son señales de una conclusión, que, quizás en el momento duelan. Dependiendo de cómo nos posicionemos ante situaciones, sobre todo analizando nuestras actitudes, elecciones y decisiones, pude llegar a entender que algunos adioses son necesarios (y como dijo Cerati, poder decir adiós es crecer), porque viene algo mejor, porque amaneció, y no es poco.