domingo, 3 de junio de 2018

Un alma

Siempre repetir
nunca mejorar.
Un alma se rompe apresuradamente
acumula desengaños
fragmentos que rompen la piel
y el corazón.
¿Acaso no se cansa de recibir cortaduras?
tus cartas me cortan la piel,
tus jugadas me cortan los tobillos.
Caigo al suelo,
golpe seco y frío.
Se apodera de nuestros cuerpos
un invierno atroz
tu deseo hacia mí se apagó.
Tus palabras generan
que mis ojos se cristalicen.
Crudeza en tu media verdad.
La respiración se torna escasa,
el oxígeno en esta habitación no basta
nuestro mundo cayó.
Se volvió pequeño aquello
que antes resplandecía por su inmensidad.
Mi piel comienza a fruncirse,
el corazón acelera su latir.
Mi memoria era cada vez más selectiva.
me hubiera gustado que mi orgullo juegue mejor, ¡pero!
¿qué ha pasado?
Las cuchillas se alargaron,
las heridas arden
y cuando intentaban cerrarse
sal desparramabas con el marcharte.
El látigo con el que te castigás
suena familiar.
Tu culpa es mierda
los problemas se enfrentan.

"Siempre fantasee con la idea de que el desamor pudiera programarse y que sea simétrico, es decir, como en las películas de robos de bancos que los enamorados dicen: “Sincronicemos relojes. Dentro de 3 años dejemos de querernos”; y entonces no habría dolor, si dejáramos de querer al mismo tiempo.
Por desgracia no, por desgracia el desamor no es simétrico y por desgracia hay desengaño y desilusión pero por suerte porque sino no existirían ni las borracheras ni el desamor, ni las baladas, ni los tangos, ni los cambios… Así que como uno deja de querer antes que otro, bienvenidas las canciones que terminan mal, las de amor sobre todo…" Iván Noble.