domingo, 28 de octubre de 2018

Recuerdos filosos

Sería absurdo decir que mañana es mejor.
Así como intentar tapar el sol con un dedo.
Hacer de cuenta que memoria no tenemos
guardar los recuerdos bajo la alfombra
¡ja! ¿Acaso lo que se acumula no revienta por algún lugar?
A veces buscamos una puerta
solo hay una ventana, y no queda más remedio que escapar. ¡Pero no! Olvidé que los recuerdos son un arma de doble filo. De lunes a viernes me pisan los talones, y el sabor agridulce (más agrio que dulce) me enviste. Más sal para la cicatriz, bien. ¿Bien?
El recorrido por las calles tienen ese aroma, cada paso me remite a un pasado que fue ¿mejor? ¿peor? Quién sabe...
Solo sé que a menudo esos recuerdos son fragmentos filosos
cortan hasta no dar más.
Tiene un aroma
formas de reirse
de llorar
silencios
pérdidas
deseos
Mil formas de hacerme el amor
y una piel suave que más de mil veces acaricié.
Formas de sentirme amada y deseada
no olvido la más funesta parte de vos, mi amor
tus formas de hacerme sentir rota
triste, y sola.
Te amé más que a todo
mi mundo tenía tus ojos
tu cuerpo
tus besos
y cuando me dejaste caer
todo cayó.
Hoy intento sostener el mío
a pesar de todo
reconstruyo cada pedacito de mí
más allá de todo...
Tratando de volver a la vida
todos los días.

domingo, 7 de octubre de 2018

Tan frío que corta.

Fue un error llamarte
¿por qué?
no es fácil soltarte.
Todos los días me reinvento
sos el ser más despreciable
tu ternura murió con la persona que amé.
Esa noche llamé a otra persona
que destila desprecio
que mató a quien amó hace mucho tiempo.
Tengo que comprender
que la persona que amé
no está más.
Se esfumó como la niebla de invierno
se esfumó como aquella tibieza
que el café denota cuando toma cuerpo
su temperatura.
Ahora queda
 frío
indiferencia
desprecio
resignación
preguntas
y dolor.

Cliché

Me propuse bailar hasta que dejes de dolerme,
y no paré.
No paro nunca más.

domingo, 3 de junio de 2018

Un alma

Siempre repetir
nunca mejorar.
Un alma se rompe apresuradamente
acumula desengaños
fragmentos que rompen la piel
y el corazón.
¿Acaso no se cansa de recibir cortaduras?
tus cartas me cortan la piel,
tus jugadas me cortan los tobillos.
Caigo al suelo,
golpe seco y frío.
Se apodera de nuestros cuerpos
un invierno atroz
tu deseo hacia mí se apagó.
Tus palabras generan
que mis ojos se cristalicen.
Crudeza en tu media verdad.
La respiración se torna escasa,
el oxígeno en esta habitación no basta
nuestro mundo cayó.
Se volvió pequeño aquello
que antes resplandecía por su inmensidad.
Mi piel comienza a fruncirse,
el corazón acelera su latir.
Mi memoria era cada vez más selectiva.
me hubiera gustado que mi orgullo juegue mejor, ¡pero!
¿qué ha pasado?
Las cuchillas se alargaron,
las heridas arden
y cuando intentaban cerrarse
sal desparramabas con el marcharte.
El látigo con el que te castigás
suena familiar.
Tu culpa es mierda
los problemas se enfrentan.

"Siempre fantasee con la idea de que el desamor pudiera programarse y que sea simétrico, es decir, como en las películas de robos de bancos que los enamorados dicen: “Sincronicemos relojes. Dentro de 3 años dejemos de querernos”; y entonces no habría dolor, si dejáramos de querer al mismo tiempo.
Por desgracia no, por desgracia el desamor no es simétrico y por desgracia hay desengaño y desilusión pero por suerte porque sino no existirían ni las borracheras ni el desamor, ni las baladas, ni los tangos, ni los cambios… Así que como uno deja de querer antes que otro, bienvenidas las canciones que terminan mal, las de amor sobre todo…" Iván Noble.

domingo, 27 de mayo de 2018

El dolor


El dolor.
Muchas veces me pregunté por el dolor, pero al sentirlo, es diferente. Existen muchas maneras de padecerlo, como marcas cada uno tiene. Efectos del existir, sentir, amar, odiar, sufrir, callar, alegrarse, entristecerse… Y seguiría, pero considero que no terminaría. Lo cierto es que somos TANTO en una persona. Y no me refiero a “tanto” como un halago narcisista. No. Vivir implica muchísimas cosas (no encuentro palabras que me permitan llamarlas de otra forma). El mundo se extiende cada vez que uno va creciendo, y ese encuadre que vamos haciendo de las cosas que nos importan, y las que no, dependen mucho de nuestra historia. Pero no nos damos cuenta que nuestro camino lo vamos construyendo y día a día vivimos momentos, momentos que nos cargan de afecto, momentos que en ese instante no le atribuimos quizá el sentido, sentido del que después vamos hilvanando a medida que queda fijado en nuestra memoria. Inevitablemente, memoria selectiva… 
Ahora.
Considero que me fui por las ramas. El título de este documento era “El dolor”. Di tantas vueltas, que considero necesarias, que con todo esto, quiero decir que el dolor puede ser una resignificación de aquello que tanto nos perturbó en ese instante, que nos quedamos callados, shockeados, “pensando”.  Como todo, se puede transformar, sí. Sigo soñando de que así será. 


_ Archivo escrito el: 22/08/17.

                                                                 An.

domingo, 13 de mayo de 2018

Mi sinfonía de batalla



Palabras cortaron tu cuerpo
Hombre en el cielo y en el infierno
A menudo pasible
A veces roto
En un cantar suave expresabas tu pesar
Cuando el dolor sobrepasaba tu garganta
los gritos del alma se reflejaban al exterior
Tu cielo se nubló
¿Dónde está la luz?
sólo veo oscuridad.
Es un momento
la vida se me pasa por delante
se vuelve ominoso
como tu mundo.
Nos dejaste una chispa de tu existencia
mucho por hacer con lo que nos sucede
transformar tanto dolor
en luz
una luz más
Esa chispa nos ilumina a seguir
un juicio que va más allá del bien y el mal
Porque todos nos rompemos en algún momento
habrá que reconstruirse siempre
Ay, hombre de las mil picardías…
no te olvidaré jamás.
Impregnaste con tu risa y dolor
muchas vidas
tocaste muchas almas
Dejaste un legado
aún queda mucho por hacer
armarse de valor y hacerse valer.
Donde quiera que estés
quisiera hacerte saber
que tu lucha trasciende con tu ser
abrazo tu alma con toda ternura
Recogiendo fragmentos de una vida
Cada encuentro con esas palabras que nos unía
pues aquello que en el fondo reconocíamos
en aquel espejismo
nos une un abismo.

Para Chester, una persona con una historia, con todo lo que implica vivir, porque transformó todo ese dolor como pudo, mediante formas de expresión que han trascendido y a menudo ayudándonos a resignificar aquello que personalmente tocaba en el vivenciar particular de quienes lo escuchábamos, y eso es admirable, más allá de todo final, su paso por esta vida marcó un antes y un después, dejando un mensaje. 
Una parte, un pedacito de mi historia se fue con él. Estas palabras cargadas de sentimientos van dirigidas a Chester Bennington, con todo afecto.
An