domingo, 13 de mayo de 2018

Mi sinfonía de batalla



Palabras cortaron tu cuerpo
Hombre en el cielo y en el infierno
A menudo pasible
A veces roto
En un cantar suave expresabas tu pesar
Cuando el dolor sobrepasaba tu garganta
los gritos del alma se reflejaban al exterior
Tu cielo se nubló
¿Dónde está la luz?
sólo veo oscuridad.
Es un momento
la vida se me pasa por delante
se vuelve ominoso
como tu mundo.
Nos dejaste una chispa de tu existencia
mucho por hacer con lo que nos sucede
transformar tanto dolor
en luz
una luz más
Esa chispa nos ilumina a seguir
un juicio que va más allá del bien y el mal
Porque todos nos rompemos en algún momento
habrá que reconstruirse siempre
Ay, hombre de las mil picardías…
no te olvidaré jamás.
Impregnaste con tu risa y dolor
muchas vidas
tocaste muchas almas
Dejaste un legado
aún queda mucho por hacer
armarse de valor y hacerse valer.
Donde quiera que estés
quisiera hacerte saber
que tu lucha trasciende con tu ser
abrazo tu alma con toda ternura
Recogiendo fragmentos de una vida
Cada encuentro con esas palabras que nos unía
pues aquello que en el fondo reconocíamos
en aquel espejismo
nos une un abismo.

Para Chester, una persona con una historia, con todo lo que implica vivir, porque transformó todo ese dolor como pudo, mediante formas de expresión que han trascendido y a menudo ayudándonos a resignificar aquello que personalmente tocaba en el vivenciar particular de quienes lo escuchábamos, y eso es admirable, más allá de todo final, su paso por esta vida marcó un antes y un después, dejando un mensaje. 
Una parte, un pedacito de mi historia se fue con él. Estas palabras cargadas de sentimientos van dirigidas a Chester Bennington, con todo afecto.
An

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