Días que no se dejan besar,
cambios que exigen un caminar veloz
el tiempo no perdona, mi amor.
Ay, este giro atroz...
Quisiera que así no fuera,
esta vez el reloj nos jugó una mala pasada,
es para nosotros una prueba complicada.
La constante incertidumbre
me circunvala,
cuestionar quizás no es una buena jugada,
pero, no pensar oxida.
Siete días, día que pasa,
las horas que se cuentan,
los minutos ayudan a veces,
para mí siempre es un día menos.
Esta alma se rompe muy fácil,
no está para hacer con ella lo que se venga.
Tu llegada fue una luz entre tanta oscuridad,
te encontré al final de un túnel hecho pedazos.
Parecías tan irreal...
Me costó creer que te encontré, y
de un momento para otro, mis manos estuvieran
acariciando tu rostro con tanto amor.
De piedra en piedra,
costó reconstruir ese camino
lo que hasta hace un tiempo era una utopía,
hoy es una realidad.
Gracias por venir, gracias por quedarte,
no tenemos la certeza de la duración de las cosas,
pero no me sueltes la mano, no.
Quedate un rato más,
esos minutos no se comparan a los días
en los que, me hago chiquita y abrazo tu ausencia.