domingo, 27 de mayo de 2018

El dolor


El dolor.
Muchas veces me pregunté por el dolor, pero al sentirlo, es diferente. Existen muchas maneras de padecerlo, como marcas cada uno tiene. Efectos del existir, sentir, amar, odiar, sufrir, callar, alegrarse, entristecerse… Y seguiría, pero considero que no terminaría. Lo cierto es que somos TANTO en una persona. Y no me refiero a “tanto” como un halago narcisista. No. Vivir implica muchísimas cosas (no encuentro palabras que me permitan llamarlas de otra forma). El mundo se extiende cada vez que uno va creciendo, y ese encuadre que vamos haciendo de las cosas que nos importan, y las que no, dependen mucho de nuestra historia. Pero no nos damos cuenta que nuestro camino lo vamos construyendo y día a día vivimos momentos, momentos que nos cargan de afecto, momentos que en ese instante no le atribuimos quizá el sentido, sentido del que después vamos hilvanando a medida que queda fijado en nuestra memoria. Inevitablemente, memoria selectiva… 
Ahora.
Considero que me fui por las ramas. El título de este documento era “El dolor”. Di tantas vueltas, que considero necesarias, que con todo esto, quiero decir que el dolor puede ser una resignificación de aquello que tanto nos perturbó en ese instante, que nos quedamos callados, shockeados, “pensando”.  Como todo, se puede transformar, sí. Sigo soñando de que así será. 


_ Archivo escrito el: 22/08/17.

                                                                 An.

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