miércoles, 3 de junio de 2015

Nada se detiene.

Para cada situación,
constantemente estoy
buscándole una explicación.
¿Esto tendrá solución?
Tus ojos llenos de rabia,
la falta constancia,
es lo que tu mirada con la mía intercambia.
Tu rostro hecho piedra,
oídos sordos, actuabas borrosamente.
Nuevamente hiciste caso a
ese impulso latente.
A través de tus ojos
pude llegar a ver el abismo
que habita en tu interior.
¿Qué puedo hacer por vos?
Más que ver como te derrumbás.
Estoy fuera de ese círculo,
viendo como te ahogás.
No puedo hacer nada, y
si esto sigue así,
¡te espera triste final!
Mi vida, te confieso
no quiero ver eso.
Me destrozaría, como la despedida
plasmada en el último beso…
Voy a seguir adelante.
Tu mano y la mía,
vos y yo.
Tan lejanos como la luna y el sol.
La vida sigue su curso,
perdoname si de esto huyo,
no encuentro la manera
de apartar este maldito orgullo.
El tren de la vida va y viene,
nada se detiene. 

2 comentarios:

  1. Lloro.
    Morticia, ¿desde cuándo escribís poesía? Es precioso, narraste esa triste impotencia de una manera extremadamente dulce ♥
    Deseo muy profundamente que dediques tiempo para tu blog por siempre. Contentísima con este paso que diste, vos sabés que expresarte es lo más liberador que pueda existir...
    Pienso que tus escritos se destacan por la delicadeza justa, el balance preciso de las palabras. Tan directa y sutil a la vez, gracias totales.

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    1. ¡Voldemarta! ¡Me halagan que esas palabras provengan de tan buena escritora! Muchísimas gracias a vos, por leerme. :)

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